La organización AMUS pone en marcha esta acción donde pretenden validar un método, empleando perros, que permita cuantificar el impacto de la red electrotécnica sobre la avifauna.

El impacto de los tendidos eléctricos está considerado como una de las amenazas más decisivas en la dinámica de ciertas especies de aves. De hecho, en determinas áreas de campeo, alimentación o de flujos migratorios la repercusión por colisiones o electrocuciones pueden adquirir cotas alarmantes. En los últimos 20 años la ramificación de la red asociada a la expansión agrícola, industrial y residencial ha favorecido una peligrosa maraña de cables y centros de transformación que han elevado esta incidencia. Ahora también muchas especies comunes son víctimas de esta red periférica de áreas urbanas y rurales como lechuzas, cernícalos, cárabos, Búhos reales e incluso mamíferos como ginetas o zorros pero además, los miles de tendidos eléctricos que discurren por espacios de gran valor en biodiversidad son los responsables de un cuello de botella para especies amenazadas como el Milano real, Águila imperial, Águila perdicera, Buitre negro, Alimoche, Avutarda…

Ante este oscuro escenario, AMUS a con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto demográfico, a través de la Fundación Biodiversidad, ha conformado un proyecto que se sirve del olfato de perros especialmente adiestrados para detectar, no solo aves fallecidas, sino aquellas que aún vivas pero heridas se mantienen en la periferia de tendidos eléctricos.

En la segunda fase AMUS afirma que “nos centraremos en la asociación y discriminación de olores de forma correcta”.

Los dos principales objetivos discurren entre testar y replicar el método con el empleo de unidades cinológicas en diferentes regiones y otra, salvar el mayor número de aves que lesionadas puedan ser rescatadas. El empleo de perros en biodetección puede ser una herramienta muy útil en la conservación de la biodiversidad.

En Extremadura se ha creado una estrategia denominada “Amenazas fauna” coordinada por la Dirección General de Sostenibilidad en la que se han protocolizado cuatro problemáticas entre ellas las electrocuciones/colisiones e implica a estamentos como el SEPRONA de la Guardia civil, a Agentes del Medio Natural y supone un enorme avance en reducir las causas que afectan directamente a especies de alto valor.

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