Un total de cien militares de la Brigada Extremadura XI comenzarán a hacer un seguimiento a las personas que están en aislamiento domiciliario en Extremadura en los próximos días, después del acuerdo alcanzado entre responsables de Salud Pública de la región con la Delegación del Gobierno.

La Brigada Extremadura XI ha formado a cien militares mediante un curso online del Ministerio de Defensa y otro presencial en la Base General Menacho.

Entre ellos, se encuentran algunos sanitarios y psicólogos, para realizar labores de seguimiento a los 6.000 confinados que hay actualmente en la región, además de los 3.000 que se prevé que se incrementen en los próximos días, ha confirmado a EFE el teniente coronel Iriondo.

Esta medida se ha acordado en una reunión mantenida el martes entre representantes de la brigada con la delegada del Gobierno en Extremadura, Yolanda García Seco, y responsables de la Consejería de Sanidad, después de que la región solicitara la ayuda del Ejército en esta tarea, como han hecho otras comunidades autónomas, dentro de una operación denominada ‘Baluarte’.

“Hay cauces para pedir este apoyo, hay que pedir al Ministerio de Defensa y bajar a la cadena de mando, pero estamos hablando de pocos días”.

Con ella se pretende liberar a los “cientos que se están empleando” de médicos de Atención Primaria que ahora están realizando esa labor.
Ese es el relevo que quieren que hagamos, los médicos se quedan para Atención Primaria y nosotros hacemos el seguimiento de estos posibles 9.000”, según Iriondo.

Los rastreadores militares se sumarán al equipo de 360 que ya tiene contratados Extremadura a través de una empresa y vendrán a suplir el déficit que existe” para hacer el seguimiento a las personas que están en cuarentena en casa.

Para realizar esta labor ya se ha habilitado unas salas específicas en la Base General Menacho, de diez rastreadores cada una, “con ordenadores para rellenar ese formulario” y se realizarán turnos de mañana y tarde durante los siete días de la semana, ha confirmado el teniente coronel.

Los rastreadores militares se dividirán en diez grupos, “porque es un número razonable, lo primero por seguridad para ellos mismos”y cada sala estará supervisada por un psicólogo, que irá comprobando el chequeo y “que las conversaciones son tranquilas, son maduras y nadie se ve afectado por los muchos lloros y lágrimas que pueden venir y poner un poco de calma y sosiego”.

La labor del centenar de rastreadores será la de llamar a las personas que se encuentran en aislamiento domiciliario y preguntarles si tienen síntomas o se encuentran bien, la idea es “llamarlos a todos tres o cuatro veces durante el periodo de cuarentena” y comprobar que se encuentran en sus viviendas.

Comparte en tus redes sociales: