tierra que le vio nacer, hace ahora 68 años, tras no superar el cáncer de pulmón que le diagnosticaron hace tan solo 14 días. El pasado día 2 en el Hospital Comarcal de Tierra de Barros de Almendralejo, donde también ha fallecido despidiéndose así de su hija Raquel, única familiar allí presente.

Manuel había nacido en Ribera del Fresno un 5 de septiembre de 1953 en la calle Hoyo, hijo de Francisco Báez Barroso y María del Carmen García Murillo, padres éstos que fueron de Manuel (el mayor), Ana María, Francisco y Antonio. Llegada la edad de prestar el servicio militar sería la primera vez que abandonara su amada Extremadura y marchar así a la Marina, destinoCartagena. Toda una experiencia que siempre le gustó compartir y amistades que nunca olvidó.

A María Gracia Jiménez Martín, compañera de viaje todos estos años, la conocería en su marcha como otros tantos emigrantes a Cataluña, (donde se asentara en Hospitalet de Llobregat por cuestiones laborales que le llevaron allí), en Barcelona, en el baile, a quién pronto haría su esposa, celebrando su ceremonia un 29 de diciembre de 1974 y que darían fruto de esta relación ados hijos, Francisco y la pequeña Raquel. A los 22 años recibe su primer revés, tras recibir la noticia de la muerte de su padre, Frasco ‘el Rejo’. Golpe que le costaría asimilar y que nunca olvidó.

Razones que tras jubilarse a los 58 años, Manuel siempre lo tuvo muy claro, volver a casa, tras dejar atrás la compañía ‘Aguas de Barcelona’ (y haber sido posteriormente funcionario), la más importante habida en Barcelona. Primero en Villafranca de los Barros, siete años, -por la proximidad al HTB para María por su tratamiento de diálisis, para no hiciera tantos kilómetros- y más tarde Almendralejo, casi cinco. Hace apenas ocho meses recibiría su segundo golpe más duro, la perdida de María, que fallecería el 3 de mayo dejándole viudo y con sólo el apoyo de su hija Raquel, la persona que no les ha faltado en ningún momento y ha permanecido a su lado todos estos meses.

Manuel nunca olvidó sus raíces, y tan sólo llegar al pueblo en 2011 compraría una parcela de tierra en las Guarías de Villafranca, para sembrar melones y sandías. Buen amante del fútbol y culé de corazón, tendría oportunidad de disfrutar de los buenos partidos que les prestó su equipo favorito, la UD Extremadura de Almendralejo.

Queda atrás ya, uno de los mayores conocedores de la hoy Casa de la Cultura de Ribera del Fresno, ya que tanto su abuelo, Antonio García Franco, Bolindre, como él mismo, trabajaron durante años de aperador al servicio de Doña Alegría Vargas Zúñiga antes de subir a Cataluña, en aquellos tiempos que de retratista estaba “El Tani” e inmortalizaba aquellos momentos.

La misa se llevó a cabo en la capilla del tanatorio de Tanalsa de Almendralejo el pasado 17 de enero a las 20 horas, dándosele sepultura en el cementerio municipal de la capital de Tierra de Barros, junto a su mujer María.

Juan Francisco Llano Báez

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