Los gorriones urbanos desarrollan mayores defensas frente a parásitos transmisores de Malaria aviar que los rurales, según una investigación publicada en el último número de la revista científica ‘Ecosistemas’ de la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET), realizada por un equipo de investigación del departamento de Anatomía, Biología Celular y Zoología de la Universidad de Extremadura junto a especialistas del departamento de Biología de la Lund University (Suecia) y del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC).

En este sentido, el equipo científico señala que ha observado que, de los 271 gorriones estudiados, las aves infectadas por malaria que procedían de ambientes rurales presentaron un menor volumen de glándula uropigial, un mecanismo de defensa frente a parásitos exclusivos de las aves, en comparación con los gorriones urbanos infectados procedentes de distintos parques del centro de Badajoz.

Este hecho, aclara la AEET, quiere decir que los gorriones urbanos pueden mejorar sus mecanismos de defensa para hacer frente a las enfermedades parasitarias más abundantes en las ciudades mientras que los rurales no pueden.

Así pues, los resultados de la investigación concluyen que esta evolución en los gorriones urbanos se debe a que están más expuestos a infecciones que sus congéneres. El estudio resalta que la frecuencia de infección por haemosporidios en gorriones urbanos es mayor de un 38 por ciento mientras que los gorriones rurales no llegan al 18 por ciento.

“El grado de exposición a infección por malaria, junto a otros factores, es una de las causas que explica este desarrollo de defensas detectado en gorriones urbanos”, ha indicado el autor del estudio, Sergio Magallanes Argany.

Además, el autor asegura que una de las causas de que los gorriones de la población rural infectados presenten un menor volumen uropigial se debe a que los recursos de las aves en el ámbito natural son más limitados, lo que hace que “los gorriones rurales infectados no inviertan tantos recursos en mecanismos de defensa”.

Según la AEET, el documento confirma los resultados que se han obtenido en otros estudios sobre transmisión de enfermedades y que podrían ser extrapolados a otras enfermedades infecciosas, como las transmitidas de animales a humanos y viceversa.

Así, por un lado, se incide en que en el entorno urbano hay más exposición a patógenos que en el entorno rural puesto que fenómenos como la urbanización de espacios naturales están causando alteraciones en los hábitats cómo la deforestación. Por otro lado, existe una mayor prevalencia de infección vinculada al estrés en zonas urbanizadas y a la aglomeración en los espacios verdes de las ciudades, lo que facilita la transmisión de parásitos.

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