El tributo argentino consigue que, a pesar de los bailable del concierto, el público no deje de disfrutar desde sus asientos

A pesar de que el concierto de anoche, junto a los de Camilo, era uno de los más bailables del Stone&Music Festival 2021, el festival de música volvió a demostrar, una vez más, que la cultura es segura y que la ciudadanía tiene ganas de ella y es responsable, pese a que God Save The Queen hizo posible que se escucharan -y revivieran- temas tan míticos como como ‘Magic’, ‘Another’ o ‘Bohemia’. Aunque respetando la normas, el público estaba entregado desde el primer minuto colaborando con palmas o los legendarios “eeeeooo” y que trasportaron directamente a uno de los directos de Queen.

Una experiencia similar a un viaje el tiempo. Durante dos horas, God Save the Queen hizo revivir la emoción y la pasión que Freddy Mercury tenía sobre el escenario con sus mejores canciones y una interpretación al detalle.

La banda tributo argentina está calificada como la número uno cuando se trata de revivir al potente grupo británico. Y anoche no fue menos. Dejo patente el porqué. Un lujo de espectáculo al que no le faltó detalle. Cada movimiento, cada gesto y cada nota, eran clavados. God Save the Queen ofrecía en Mérida un show apto para los más nostálgicos y adaptado para todos aquellos que nunca pudieron disfrutar de un directo de la banda original.

Pablo Padín, con su impresionante parecido físico y su excepcional energía para recorrer todos los rincones del escenario, es el encargado de representar a Freddie Mercury como vocalista del grupo. Además los músicos también guardan una especial relación física con el resto de componentes de Queen. Francisco Calgaro en guitarra, coros y teclado, Matías Albornoz con batería y coros y Ezequiel Tibaldo en el bajo, quienes imitan a la perfección a los originales Brian May, John Deacon, y Roger Taylor. El mimetismo es evidente.

Entre ovaciones llegó el cambio de ropa y con ellos recordamos momentos históricos con temas como ‘Radio Ga-Ga’, ‘Big Spender’, o ‘We are the champions’, este último convertido en un auténtico himno en las competiciones deportivas. Para despedirse, Padín se colocaba la corona y esa bata de cola que Mercury convirtió en uno de sus sellos de identidsad y God Save the Queen se quedó para siempre entre las piedras milenarias del Romano. Siempre en Mérida.

Como en cada cita de este Stone, antes de iniciarse el concierto la banda argentina pasaba por el set de prensa de Stone&Music Festival para recibir la Stone M, en esta ocasión de un particular ‘Mercury’ emeritense, Andrés Lázaro, cantante y showman local que, emocionado hacía la entrega.

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