• Un gran número de pequeños establecimientos están adaptando su oferta a internet, conservando la esencia del comercio de proximidad.
  • Los juguetes son más baratos en esas pequeñas jugueterías que venden online que en los gigantes de la venta en internet o las grandes superficies.

La Unión de Consumidores de Extremadura ha editado una guía ante las fechas que se aproximan y la apuesta por comprar en el comercio de proximidad, “también en la red”.

Que el coronavirus ha cambiado muchos de nuestros hábitos es absolutamente indiscutible. Entre otras cosas, miles de extremeños han comprado en internet en los últimos meses, sobre todo, durante marzo, abril y mayo, cuando el cierre repentino de los comercios nos obligó a buscar alternativas en la red. De hecho, se calcula que el porcentaje de españoles que compró en internet productos de gran consumo ha crecido con respecto al año pasado, pasando del 16,8% al 28,9% entre el primer semestre de 2019 y el de 2020.

Sin embargo, todo este aumento se produce de forma paralela también a una revalorización del producto de proximidad y, según un reciente estudio de Mastercard, un 77% de los españoles compra ahora más en los comercios de sus barrios que hace un año. Lo hacen, además, de forma consciente, para ayudar a las economías locales a recuperarse. ¿Es posible una fórmula que combine la comodidad que supone comprar desde tu sofá y que te traigan a casa un producto con la generación de riqueza en tu barrio, en los comercios de tu ciudad? Nuestra opinión es muy clara: no sólo es posible, sino que es muy recomendable.

Parece que esta opinión se generaliza, pues el 57% de los españoles estaban a favor de realizar sus compras de Black Friday y Cyber Monday en una pyme. Este porcentaje crece un 7%, con respecto al mismo periodo del año pasado. En este sentido, debemos recordar que el comercio de proximidad es la esencia de nuestras ciudades y pueblos. Caminar por una calle comercial llena de actividad es síntoma de riqueza y prosperidad, por lo que es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros contribuir al sostenimiento de esta red de pequeños comercios en nuestro entorno. Pero no debemos confundir proximidad con tienda física, pues una gran mayoría de estos pequeños comercios han dado el salto a la red, obligados seguramente por las nuevas circunstancias, y podemos encontrar sus escaparates en los grandes buscadores de internet.

Ahora, se acerca la Navidad, el momento en el que se regalan el 70% de los juguetes de todo el año, y  todo parece indicar que sus Majestades utilizarán la red para hacer sus encargos en una mucho mayor proporción que otros años, pero ellos también pueden elegir en qué comercio concretan esos encargos.

Para comprobar si las pequeñas jugueterías o franquicias de menor tamaño han sabido adaptarse a estos nuevos tiempos, hemos buscado en internet los 10 juguetes que han ganado las distintas categorías en los premios a los mejores juguetes que cada año concede la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, intentando encontrarlos en los gigantes el comercio electrónico y grandes superficies y, al mismo tiempo, en jugueterías tradicionales y franquicias pequeñas para comprobar su disponibilidad y sus precios.

Como en la inmensa mayoría de los casos, el pequeño comercio también está, en el sector juguetero, presente en la red; pero los consumidores debemos hacer el esfuerzo de buscarlo, porque ese es el principal problema que hemos encontrado, su posicionamiento. El posicionamiento en buscadores u optimización de motores de búsqueda es el proceso de mejorar la visibilidad de un sitio web en los resultados orgánicos de los diferentes buscadores. Es decir, que cuando busques, en nuestro caso, un juguete concreto en la red, el posicionamiento permitirá que nuestra tienda online salga en los primeros resultados que no son anuncios pagados. Y aquí es donde más camino por recorrer tienen los pequeños.

Tradicionalmente, se argumenta que la compra en internet tiene dos ventajas fundamentales: comodidad y mejores precios. La comodidad de comprar desde nuestro sofá, ya hemos visto que se cumple en el pequeño comercio, pues se ha subido al carro de internet con mucha fuerza. Además, su tienda online no está reñida con la atención profesional y personalizada, pues en todas la que hemos visitado tienen un teléfono directo de atención al cliente que, lejos de conectarnos con un contestador automático o con operadores que atienden igual a compradores de juguetes que de cortacéspedes o televisores, es atendido por jugueteros que pueden orientarnos para encontrar la mejor opción para nuestros hijos.

La segunda ventaja, como decíamos es, según la creencia popular, unos mejores precios. En realidad, si lo pensamos, una tienda online, en teoría, puede ahorrarse unos gastos muy importantes, por ejemplo, de alquiler de locales en zonas céntricas de las ciudades para situar sus centros logísticos, muchas veces incluso subvencionados por administraciones ávidas de empresas que traigan empleo a sus territorios, en las afueras de los pueblos y ciudades.

Para comprobar si esto sucede en el sector del juguete, hemos tomado esos mismos diez juguetes premiados en 2020 como los mejores del año, y hemos anotado los precios más bajos que hemos encontrado en los gigantes de internet y grandes superficies (en la tabla, gran comercio), comparándolos con los obtenidos en jugueterías tradicionales y pequeñas empresas que venden online (en la tabla, pequeño comercio). Y los resultados nos han sorprendido.

Todos y cada uno de los juguetes cuyos precios hemos comparado, podemos encontrarlos en todos los formatos comerciales en internet. Y todos y cada uno de ellos, salvo dos en los que los precios son idénticos, son más baratos en las jugueterías más pequeñas. Es especialmente llamativo el caso del conjunto de 35 bloques de la Ciudad de Cartón de Kadibudoo, en el que hemos encontrado una pequeña juguetería que lo vende a menos de la mitad del precio más económico que hemos encontrado en las grandes cadenas. La tónica, aunque no con tanta diferencia, se repite en todos los precios obtenidos.

En cualquier caso, no nos cansaremos de insistir en que el precio, por sí solo, no puede ser el único criterio de compra. Ya hemos hablado en muchas ocasiones sobre el proceso de formación de precios y en cómo lo que pagamos por los productos que compramos se configura por muchos factores. Aunque los juguetes que encargamos a sus Majestades fueran más baratos en las grandes tiendas de internet, ¿merecería la pena ahorrarse unos pocos euros a costa de hundir al pequeño comercio? Las tiendas de proximidad son las que dan vida a nuestros pueblos y ciudades, sus dueños, nuestros vecinos, aquellos a los que, después, les pediremos que compren papeletas para la excursión de nuestros hijos o que nos “fíe” una compra si es final de mes y llegamos apurados. Por eso, y por tantas cosas, siempre que puedas elige pequeño comercio.

 

Recomendaciones que se deben tener en cuenta a la hora de comprar un juguete:

 

  1. Atender a las necesidades y preferencias del niño y no a los gustos del adulto.
  2. Pensar que los juguetes y juegos deber ser adecuados para cada edad.
  3. Apostar por fabricantes reconocidos en el mercado. Buscar en la caja o embalaje el marcado CE. Esta etiqueta esta impuesta por la normativa comunitaria. Si un juguete de un país que no pertenece a la Unión Europea lleva la marca CE, significa que está falsificada y que ese juguete no cumple la legislación europea, además no tendrá las instrucciones en castellano o no serán lo suficientemente claras, por tanto debe rechazarlos.
  4. Que sean suficientes y variados pero nunca excesivos. Por eso conviene regalarlos no sólo en Reyes, sino a lo largo de todo el año. El juguete es un medio para educar y hacer feliz a un niño, y es necesario siempre.
  5. Muy importante es que los juguetes favorezcan la sociabilidad del niño, no hay que propiciar la adquisición de juguetes que induzcan a los comportamientos individuales, los juguetes deben ser didácticos, educativos o de distracción.
  6. Los juguetes que lo hacen todo con sólo apretar un botón, no ayudan a desarrollar las capacidades del niño. Cuando se han visto sus gracias unas cuantas veces, terminan arrinconados.
  7. Sin distinciones según sexo, esta división responde a unos hábitos culturales con los que se pretende delimitar, desde la infancia, las funciones del hombre y la mujer en la sociedad.
  8. Que no fomenten pautas de comportamientos negativas, como son la agresividad, la violencia o el consumismo.
  9. Que sean duraderos, los niños sufren cuando se rompe un juguete.
  10. No compres juguetes que hay que completar o seguir comprando, ya que incitan al consumismo.
  11. Visite tiendas y compare precios y modelos.

 

Además, exija siempre el ticket de compra o factura, es imprescindible a la hora de hacer alguna reclamación ó exigir la garantía.

 

Y recuerde… UN LIBRO DIVERTIDO ES EL MEJOR JUGUETE. Si las industrias libreras hicieran spots televisivos con libros de aventuras, posiblemente los niños pedirían más libros, que son una buena alternativa para las horas de ocio.

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