CARA Y CRUZ

Querido lector:

Me he decidido a escribir estas líneas con dos intenciones claras, una agradecer a todas las personas que van a hacer posible que con su trabajo y sacrificio salgamos de esta situación sanitaria tan grave que estamos padeciendo, porque vamos a salir, aunque desgraciadamente muchas, miles, demasiadas (una ya lo sería), no van a tener la suerte de poderlo contar. La vida nos está  poniendo a prueba y cuando esto pasa aflora la bondad de las personas, de la mayoría, y se multiplican las muestras de solidaridad o la ayuda desinteresada y anónima de muchas de ellas. Otras desde su trabajo dan lo mejor de si mismas, en los hospitales, en los centros de salud, como fuerzas del orden, desde el camión de reparto, en las farmacias, en los supermercados, limpiando y desinfectando nuestras calles, en las residencias, en los ayuntamientos, no descuidando nuestros campos y nuestra ganadería para seguir teniendo alimentos… y tantos y tantos otros ejemplos de trabajadores que no recibirán un aplauso o un titular en el periódico. GRACIAS. También quisiera acordarme y solidarizarme con todos aquellos que han tenido que cerrar sus negocios y que se encuentran en un mar de dudas sobre el futuro incierto que se cierne sobre ellos y en definitiva sobre todos nosotros, vosotros tampoco estáis solos, seguro que de esa también saldremos.

La otra intención con la que escribo es para animar a nuestros políticos gobernantes en general  a que dispongan las ayudas necesarias y suficientes para salir de esta situación cuanto antes y que una vez hayamos salido se replanteen seguir o no en sus cargos. Pero animo especialmente a ello a nuestro Presidente Fernández Vara y a su Consejero de Sanidad José María Vergeles, ambos tienen motivos para hacerlo: inoperancia, falta de previsión, ineficacia en la gestión, incompetencia… pero se lo pido además por otros motivos. Al primero porque no puede decir que ahora no es el momento de hacer crítica política y que hay que estar unidos y mientras lo dice conceder entrevistas a medios de comunicación para expresar su opinión, no Sr. Vara, las reglas deben ser las mismas para todos, no pretenda que los ciudadanos estemos callados mientras ustedes hablan. En su entrevista muestra muchas dosis de humanidad y eso está muy bien y es muy necesaria, imprescindible diría yo en un político, pero ha echado el balón fuera culpando a las empresas Chinas de la falta de material sanitario y eso además de no ser verdad no le exime de hacer autocrítica y de reconocer sus errores, su falta de previsión y el abandono que sufre nuestro Sistema Sanitario Extremeño.

A mi juicio el político debe ser autocrítico y desgraciadamente pocos los son, ni en su partido ni  en otros, porque para poder criticarse a uno mismo hay que ser humilde y reconocerse imperfecto y eso no está al alcance de cualquiera. Ejemplo claro de ello lo da su Consejero de Sanidad, que ha mandado a nuestros sanitarios a la  guerra sin chalecos, sin cascos y sin fusil, con mascarillas hechas en casa, con pantallas hechas en impresoras o con batas realizadas con manteles o incluso bolsas de basura y no contento con ello se despacha diciendo que el 25% de los contagiados son sanitarios porque son a los que se les hacen más pruebas o que la mayoría de ellos se han contagiado fuera de sus lugares de trabajo, entre otras declaraciones, intentando así culpar a estos profesionales y justificar su incompetencia, optando por la salida más despreciable y ruin, haciendo incluso que los Colegios de Médicos de las dos provincias extremeñas o el Sindicato Médico de Extremadura tengan que salir a defender a los suyos de sus desacertadas y malintencionadas declaraciones. Lejos de asumir su responsabilidad, rectificar, pedir disculpas  y reconocer las carencias del sistema, usted ataca públicamente a sus profesionales y los abandona a su suerte. Conviene también recordar que antes de estallar esta pandemia andaba usted intentando apagar varios fuegos en varios hospitales de nuestra región, entre ellos el de mi comarca de Zafra, precisamente porque no tienen un euro para sanidad, aunque ya habrá tiempo de hablar y volver sobre ello.

A nadie le gusta que le mientan y menos que le degraden moralmente en su trabajo. No dudo que estarán haciendo todo lo que, desde su punto de vista, puedan hacer pero les animo a que hagan algunas cosas más: reconocer los errores, pedir disculpas, valorar a sus profesionales, decir la verdad a la gente y si no son capaces de hacerlo, irse a su casa.

 

Antonio Manuel Marín Cumplido

Los Santos de Maimona

 

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