La Unión Extremadura a los titulares de agricultura de los gobierno regional y nacional la aprobación de “manera inmediata” de unas normas de regulación de producciones que garanticen la rentabilidad de los cultivos tradicionales, con el fin de evitar plantaciones que fomenten la “deslocalización de las producciones y la competencia desleal con las producciones tradicionales”.

La organización agraria ha realizado esta reclamación después de constatarse una disminución de un 30% de la superficie dedicada al cultivo de arroz en Extremadura en la última década, así como de otras producciones tradicionales, lo cual “agrava la deslocalización” estas producciones.

Según los datos del Ministerio de Agricultura, la superficie sembrada de arroz en Extremadura esta campaña es de 21.084 hectáreas, la mayor parte de las mismas de las variedades índica y japónica, seguidas “muy de lejos” de las variedades de arroz bomba.

La cifra de este año, sigue consolidando la bajada de superficie sembrada de arroz en la región, parecida a la bajada a nivel estatal y que “viene a demostrar la falta de rentabilidad” de un cultivo que en 2010 alcanzó una superficie de 29.700 hectáreas.

Desde entonces, y según indica esta organización agraria en una nota de prensa, debido a los “incrementos en los costes de producción”, a la “eliminación de materias activas” que dificultan el control de las malas hiervas, plagas y enfermedades y “sobre todo a la disminución de los precios”, los agricultores están optando por abandonar este cultivo y buscar otras alternativas más rentables.

A este abandono del 30% de la superficie de arroz se suman el de “grandes superficies” de cereales y de “grandes extensiones” de ciruelos, que están propiciando la llegada de cultivos alternativos como el olivar superintensivo o los frutos secos que provocan una “deslocalización de las producciones”.

Una situación que provocará “problemas importantes”, entre los que señalan “acentuar la crisis económica” del olivar tradicional o las plantaciones de almendros de secano. Ante ello, se observa una “falta absoluta de medidas” por parte de las distintas administraciones para atajar este problema.

“No se ha aprobado ni una sola medida encaminada a regular las producciones, máximo en cultivos permanentes donde los efectos perniciosos los vamos a sufrir durante los próximos 15 años”, señala La Unión.

Sin embargo, se siguen aprobando ayudas para inversiones en cultivos que “van a incentivar esta deslocalización de las producciones y que van a provocar un abandono de la producción” en zonas tradicionales con el “consiguiente abandono de estas zonas, la mayor parte de ellas muy deprimidas y con nulas alternativas a estos cultivos”.

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