Ayuntamientos, organizaciones agrarias y cooperativas, la Universidad de Extremadura, así como diversas asociaciones ecologistas y de apicultores, han participado en la Mesa de la Langosta, que inicia la campaña oficial 2019 para el control de esta plaga organizada por la Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio.

 

La Dirección General de Agricultura y Ganadería, a través del Servicio de Sanidad Vegetal, se ha marcado como objetivo mantener la efectividad de la campaña, reduciendo al mínimo el uso de productos fitosanitarios, conjugando así los intereses económicos con los ecológicos.

La langosta mediterránea (Dociostaurus maroccanus) en Extremadura tiene gran trascendencia debido a las pérdidas económicas que puede ocasionar no sólo en las fincas donde aviva, sino en aquellas otras adonde podría desplazarse.

Por su carácter de “calamidad pública” cuando se producen los fenómenos de gregarización, ha sido objeto de atención específico desde 1860. En las últimas décadas, gracias a las mejoras en las técnicas empleadas para su control, no se han producido graves episodios como sucedía en tiempos históricos.

Los trabajos en campo comienzan con la revisión de las puestas del año anterior, haciéndose un seguimiento tanto de los avivamientos como de los posibles focos detectados más adelante. Cuando existen riesgos de explosión de las poblaciones de langosta y no se considera factible su control natural por la presencia de depredadores de estos insectos, se realizan tratamientos fitosanitarios localizados.

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