La Asociación ADIEEX denuncia un posible acoso laboral a una profesora del IES Javier García Téllez de Cáceres, perteneciente a la Consejería de Educación de Extremadura.
Según información proporcionada por la docente a esta asociación, manifiesta que se le está limitando su crecimiento profesional y académico por un sistema “feudal” que se organiza en base a favores personales y no tanto por el nivel de los docentes.

“Desde el centro educativo y otros servicios de la Consejería de Educación, llevan más de una década poniéndome obstáculos por toda la labor educativa que realizo, han manipulado mi reputación personal y profesional a través de los rumores y calumnias que vierten sobre mi actividad profesional y sobre mi persona”, afirma la denunciante.

A lo largo de estos años, se le ha negado la docencia asignaturas que se les asignaban a profesores sin la especialidad o a interinos con menos méritos académicos que ella y se le ha apartado de la Jefatura del Departamento siendo la única profesora con destino definitivo en el Departamento de Energía y Aguas.

La Asociación ADIEEX denuncia un posible acoso laboral a una profesora del IES Javier García Téllez de Cáceres, en concreto, nos indica por parte de algunos de los miembros del equipo directivo del mismo, lo que le ha obligado a solicitar la baja psicológica. La profesora, Ma Francisca Rubio, con la especialidad de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos, titular del Departamento de Energía y Agua y profesora con destino definitivo en dicho centro, ha recurrido a ADIEEX para solicitar su ayuda tras agotar los recursos administrativos que tenía a su alcance para terminar con la situación de hostigamiento que sufre en el centro, que le está haciendo muy difícil su vida profesional, y recuperar sus clases y el respeto de su imagen.

Declara sentirse invisible pese a tener destino definitivo y méritos obtenidos a través de proyectos nacionales e internacionales, premios, formación en másteres especializados, etc. Cree que esta situación responde a una organización “feudal” que se organiza en base a favores personales y no tanto por el nivel de los docentes.

Hace meses que no se siente con fuerzas para dar clase, dice estar viviendo un infierno profesional desde hace más de una década por las trabas de sus superiores a desarrollar su trabajo. Según denuncia, sufre un acoso laboral continuado y una campaña de desprestigio que le ha llevado a vivir situaciones de marginación, vulneraciones sistemáticas de sus derechos como profesional y la exclusión a la hora de ejercer la docencia. Todo ello la ha conducido a darse de baja por prescripción médica.

“Durante estos años, he tenido que solicitar comisiones de servicio a otros centros, comisiones de servicio sobrevenidas no concedidas, adaptaciones al puesto, afirma la profesora.

Considera que el existe en el centro un trato desigual hacia ella con el resto de sus compañeros, por el hecho de ser mujer e innovadora, por tener un alto grado de respeto ético y profesional, que le impide hacer cosas que le han sido solicitadas fuera de la legalidad docente y coartando su libertad de cátedra: “He tenido que sufrir discriminación de ver cómo todos mis compañeros podían elegir la docencia que ellos querían y a mí se me ponían inconvenientes o se me denegaba la realización de proyectos a través de con trabas, o no se me convocaban a reuniones o se me desacreditaban por presentación de propuestas de mejora para el alumnado, entre otras situaciones.

La situación es incomprensible, especialmente porque se trata de una profesora con plaza fija, y con méritos propios a través de proyectos nacionales e internacionales, premios (dos veces premiada por los proyectos ExpertEmpren), formación en másteres especializados, entre otros. Por ello, cree que esta situación responde a una organización “feudal” que se organiza en base a favores personales y no tanto por el nivel de los docentes.

De la información que extraemos, de los documentos presentados y la entrevista realizada, “a la docente, se le maltrataba psicológicamente y de forma continua en el centro educativo. Había una corriente de rumorología en torno a ella; se advertía a los profesores de que era una persona no grata; se le hacía el vacío; la mayor parte de los profesores no querían tener trato con ella, coincidir en el café, en la sala de profesores, en las actividades; y se lo manifestaban no teniéndola en cuenta en las actividades extraescolares, en reuniones, en convocatorias de tribunales de defensa de proyectos”, explica la presidenta de la asociación ADIEEX.

«Nadie se quería juntar conmigo para que no le estigmatizaran», lamenta la docente. En concreto, ejemplifica que, cuando entraba a la sala de profesores, todos los compañeros salían de ella. «Se me desprestigiaba continuamente. Buscaban que perdiera los papeles y tuviese una reacción inapropiada, cosa que nunca pasó», expresa.

La profesora ha puesto en conocimiento de la Administración la situación y ha realizado sucesivas peticiones para que censaran las “conductas acosadoras” y de “marginación” en el centro educativo, sin embargo, lamenta que, hasta ahora la Administración no haya querido “hacer nada” frente a lo denunciado.

La profesora reclama a la Administración que se acabe con el acoso que sufre y que se depuren responsabilidades y se tomen medidas disciplinarias, que se le permita dar clase y no coincidir con las personas a las que ha denunciado por hacerle la vida laboral imposible.

La víctima considera que los actos vejatorios perpetrados, suponen una vulneración de los derechos fundamentales de los docentes y un atentado a su dignidad y honor, causándole daños irreparables a un bien tan preciado como es la salud, así como a la vista de la continuidad y permanencia del riesgo, la gravedad de los daños producidos por la ausencia o deficiencia de las medidas preventivas necesarias, el padecimiento y dolor por el hostigamiento y las humillaciones sufridas, la inobservancia de las propuestas realizadas por los Servicios de Inspección educativa, y la conducta general de pasividad, omisión (e incluso represalia) seguida por todo el aparato educativo.

La docente insiste en que no se ha exigido ningún tipo de responsabilidad a quienes, durante años, llevan a cabo este hostigamiento, este maltrato, ni a quienes con su pasividad lo están permitiendo y prolongando. Entre ellos, resalta a la inspectora que en ningún momento se ha querido entrevistar con ella.

Sin embargo, la docente confía en que esta denuncia a través de ADIEEX, ayude a otros compañeros y compañeras en su situación y obligue a la Administración a cumplir los protocolos, haciendo más visibles los casos de acoso entre docentes. Protocolo que la docente ya ha puesto en marcha.

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