La Archidiócesis de Mérida-Badajoz ha atendido el pasado año 2020 a 15.160 personas, mientras que Cáritas ha acompañado a 5.499 personas en exclusión social que suponen 15.500 beneficiarios y Manos Unidas a 38.987 beneficiados directos de 15 proyectos de cooperación al desarrollo en siete países por un importe de 357.202 euros.

Por su parte, el Fondo Diocesano de Solidaridad ha permitido la realización de ocho proyectos en cinco países por un importe de 60.838 euros y con 4.512 personas beneficiadas

 

Del mismo modo, la archidiócesis, que cuenta con 36 centros sociales y asistenciales, ha atendido a 660 personas orientadas y acompañadas en la búsqueda de empleo; a 1.480 personas mayores, enfermos crónicos y con otras capacidades; a 81 inmigrantes que han recibido ayuda; a 66 personas atendidas en centros de escucha; a 29 que han recibido ayuda jurídica o a 64 personas por su adicción.

Además, 231 menores han sido atendidos en algún centro de atención y tutela; 602 mujeres han sido acompañadas y ayudadas en centros de promoción; y los tres comedores sociales de la archidiócesis (dos en Badajoz y uno en Mérida) han atendido a 298 personas. El Centro de Orientación Familiar ha atendido a 10 personas, y 367 han sido acogidas en centros para personas sin hogar.

Así se desprende de la memoria de actividades correspondiente al año 2020 de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, que ha sido presentada en una rueda de prensa este jueves 4 de noviembre con motivo del Día de la Iglesia Diocesana por el arzobispo de Mérida-Badajoz, Celso Morga; el ecónomo Julián Peña; y el delegado de medios, Juan José Montes.

La comparecencia se ha completado con el testimonio de personas que trabajan o ayudan en el seno de la Iglesia o que son ayudados por la misma, como son Gretel, nicaragüense que está participando en los talleres de inserción laboral con las Religiosas del Buen Pastor y la Asociación Equipo Solidaridad; Mariema, que primero fue voluntaria y actualmente trabaja con niños con capacidades diferentes en el Colegio La Luz en Badajoz, y Valeriano, que ha formado parte del programa de empleo de Cáritas, gracias al cual ha encontrado trabajo.

En su intervención, Celso Morga ha destacado que el Día de la Iglesia Diocesana es “importante” dado que la Iglesia “está activa” 24 horas, los siete días de la semana y todos los del año, así como la relevancia de fijar una jornada “para de alguna forma responsabilizarnos todos de la labor de la Iglesia”, que celebra este próximo domingo dicho día bajo el lema ‘Somos una gran familia contigo’, el cual subraya “esa dimensión de ‘contigo'”.

Y es que, como ha explicado, quieren que cada miembro de la Iglesia e “incluso” los no bautizados pero que de alguna forma “se dan cuenta de la labor que hace la Iglesia” participen de sus actividades, “sobre todo” en el plano caritativo o cultural, puesto que la fe cristiana, como ha subrayado, no tiene solamente la dimensión “hacia Dios de rezar”, sino también “siempre de promoción humana, de favorecer la dignidad del hombre, de hacer un mundo más humano, más justo, más solidario”. “Todo eso necesita de nuestra ayuda, necesita de la ayuda de todos”, ha dicho.

En relación a la memoria de actividades, el arzobispo ha hecho hincapié en sus resultados económicos y en que cuentan con unos 13 millones de euros de presupuesto, la mitad de los cuales son aportaciones de los fieles que “si fallan muchísimas cosas de las que hacemos no se pueden hacer”; y ha incidido en la importancia de “responsabilizar a todos para llevar a cabo esta misión que la Iglesia desarrolla en la sociedad”, y en que dicho presupuesto de 13 millones “para una entidad como es la Iglesia no son nada” para “cuanto bien que se hace”.

Igualmente, ha confiado en que este año, tras la pandemia de la Covid-19 y haber celebrado los dos últimos años esta jornada “en tono menor”, pueda desarrollarse “ya con normalidad”.

RECURSOS Y DESTINO FINAL

En concreto, esta memoria detalla los recursos obtenidos y el destino final de los mismos, que incluye la archidiócesis, parroquias, la Catedral y Cáritas diocesana y que refleja 13,2 millones de euros de recursos obtenidos, entre 6,5 millones de aportaciones de los fieles; 3,9 millones de la asignación tributaria; 2,5 millones de subvenciones, y 300.751 euros de ingresos de patrimonio y otras actividades.

Respecto al destino de los recursos, el global son 13 millones de euros y para funcionamiento ordinario han correspondido 12,7 millones entre 1,4 millones para actividades pastorales; 4 millones para actividades asistenciales; 2,6 millones para conservación de edificios y gastos de funcionamiento y 4,6 millones para retribuciones del clero y personal seglar. Además, 299.356 euros se han destinado a amortización de préstamos parroquiales.

Al respecto, Julián Peña ha precisado que han conseguido mantener “más o menos” el mismo nivel de ingresos y gastos, dado que ha habido una reducción “importante” de la aportación directa de los fieles a través de las colectas “sencillamente porque han estado cerradas las iglesias y no ha habido colectas”, pero se ha visto “un poco compensada” por un incremento de las aportaciones de entidades privadas y públicas, “sobre todo” a favor de Cáritas para el funcionamiento de los proyectos diocesanos.

En relación a los gastos, ha habido una disminución en los de funcionamiento de las parroquias al estar cerradas, las actividades pastorales se han mantenido “más o menos igual” y se ha incrementado “de manera importante” la actividad sociocaritativa; al tiempo que ha aportado otros datos como una disminución “importante” de casi un 10 por ciento en la conservación y mantenimiento de los edificios, o que este año se ha dado una “pequeña diferencia” entre los ingresos y los gastos que “no significa que sea un superávit real”.

Así, ha continuado, debido a la pandemia ha habido una reducción de obras necesarias en las parroquias en cuestiones de mantenimiento y se han diferido para hacerlas durante este año, razón por la cual “hay diferencias de fondos que no se han gastado, aunque se hayan recaudado en el año anterior, y que ya tienen un fin concreto”.

Finalmente y de cara a las previsiones generales para este año, Peña ha indicado que la actividad se ha “normalizado” en cuanto a la asistencia a los cultos y que entiende que va a ir “normalizándose” y los ingresos “se van a estabilizar” a los datos previos a la pandemia “e incluso incrementar”.

La memoria se completa con datos de la actividad pastoral, celebrativa y evangelizadora, así como de la educativa y cultural de la archidiócesis, que cuenta con 26 centros educativos católicos, dos centros de estudios superiores universitarios, talleres de alfabetización de las voluntarias de San Vicente de Paúl de Mérida con 30 mujeres, un aula de apoyo escolar de las Conferencias de San Vicente de Paúl de Mérida con 21 niños o dos museos, el de la Catedral con 3.398 visitantes y el de Santa Clara de Zafra con 8.079.

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